El reto de este proyecto no era técnicamente imposible: era técnicamente exigente. Consultar 17 sistemas independientes en tiempo real y consolidar la respuesta en una sola pantalla requería una arquitectura de integración diseñada explícitamente para la velocidad: consultas en paralelo con manejo de timeouts parciales, consolidación inteligente de respuestas y una capa de presentación que no esperara al sistema más lento para mostrar la información disponible.
La restricción de los 700 ms no fue un requisito arbitrario: fue el umbral por debajo del cual el operador percibe la respuesta como inmediata, sin necesidad de comunicarle al cliente que está “consultando el sistema”. Ese detalle de experiencia de usuario fue el criterio de diseño que guió todas las decisiones técnicas del proyecto.